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Irá a prisión por una pelea

  • Por  Texto y Fotos: P.D.V
Irá a prisión por una pelea

Su ingreso en el centro penitenciario deja sin cobertura a su hijo menor con un discapacidad del 54%.


Separado, padre de un joven de 17 años, superó una invalidez y se ha formado como artesano, obteniendo el certificado oficial del Cabildo y el Gobierno de Canarias. Ricardo ha superado muchas adversidades. En los últimos años exhibe sus trabajos en madera en distintas ferias oficiales del archipiélago y saca a delante a su hijo de 17 años, un menor con una discapacidad del 54 por ciento, que estudia actualmente en el IES de Arrecife. Pero su vida experimenta actualmente un duro revés. Debe cumplir una sentencia en firme que lo condena 18 meses de prisión. Conoció la determinación judicial el pasado mes de enero y desde entonces vive sin vivir en él. No teme por su integridad mental o física en el interior de centro penitenciario de Tahiche, -en el que ya habrá ingresado cuando se publique este artículo-, sino por lo que deja en el exterior: su hijo, un muchacho de 17 años, con una invalidez del 54 por ciento, de quien no se ha separado ni un solo día hasta hoy y que depende totalmente de su padre.

 

Una agresión del pasado

  

Para ponernos en antecedentes, en 2010 tras terminar su jornada laboral y “tomarse unas copas de regreso a casa” Ricardo mantuvo una discusión de tráfico que “terminó en pelea”. “Me pegaron, me defendí, me llegó la denuncia y la resolución ha sido ésta”, cuenta. Fue un conflicto sin armas, pero suficiente para que el juez considerara a Ricardo culpable de un delito de agresión por el que debe pasar un año y medio privado de libertad e inhabilitado para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena. Ricardo no niega los hechos, pero a su entender se trata de una sentencia desmesurada y totalmente desproporcionada para una persona sin ningún tipo de antecedentes judiciales ni policiales. “Pienso que es demasiado tiempo para dejar a mi hijo. Estoy que no duermo. Es mi única preocupación, saber qué puede pasarle. Él depende totalmente de mí debido a su minusvalía”, comenta. Ricardo y su hijo se tienen el uno al otro. La familia del progenitor se trasladó a Las Palmas “desde hace años” y la madre del menor “no se ha hecho cargo del niño tras su nacimiento, no lo conoce”.

 

 

 

 

 

 

 

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