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Librería de intercambio

Librería de intercambio

La segunda mano llega a los libros de texto. La cultura y el ahorro se dan la mano en nuevas iniciativas solidarias


La compra de enseres de segunda mano ha estado subiendo de forma sostenida desde el inicio de la crisis económica.  Nos hemos familiarizado con esta práctica y buscamos en las tiendas de oportunidades cualquier tipo de prenda u objeto. Pero la cultura y el ahorro no son negocio para Playo Martín, coordinadora del proyecto de intercambio de libros de la Asociación Conoce. Por ello, ha promovido el intercambio gratuito de libros de texto y de lectura. Una fórmula que arrancó el pasado curso 2013-2014 y que se establece  con fuerza entre los consumidores de la isla.  “Si hay un tipo de producto de primera necesidad para las familias con niños es el libro de texto pero es un artículo caro que con la crisis a veces resulta imposible de adquirir. En las redes hay muchas peticiones de libros de texto”, comenta la ideóloga del programa. Así, es precisamente como surgió la idea de implantar el sistema de intercambio en la isla. Una petición en Facebook encendió la idea de Playo. “Nos reunimos tres personas inicialmente, difundimos una convocatoria y luego nos vimos atendiendo las demandas de muchísimas personas que necesitaban hacerse con los libros para los cursos de hijos”, dice. El boca a boca, los medios de comunicación, el voluntariado y las ganas de muchas otras personas que quisieron aportar su granito de arena a la montaña solidaria que estaba naciendo, hicieron el resto. Hoy en día, un año después,  la academia de Playo reserva un espacio para el intercambio.  La aceptación permite sumar y acumular ejemplares de primaria, secundaria, bachillerato o FP. Todos se clasifican ordenadamente para evitar esperas y facilitar la búsqueda y atención a los voluntarios. De hecho tiene un interesante depósito.


De opción a necesidad


El gasto medio en libros de texto escolares en España supera los cien euros, una cifra que varía mucho entre comunidades y que sube enormemente si hablamos del gasto de algunas enseñanzas universitarias, donde cada ejemplar puede valer por sí solo esa cifra. Si a esto le unimos la retirada o disminución de las becas que venían financiando estos gastos a las familias con menos recurso, o la cancelación del préstamo de libros de los colegios, para muchos acudir al intercambio se transforma  más en una necesidad que en una opción. “El procedimiento es sencillo, intentamos que todo aquel que busca un libro entregue otro y así mantenemos la cadena. Si hay casos de personas que no pueden aportar ningún libro de texto se valora, pero en general nadie se ha quedado sin ayuda”, indica Martín. Este proceso se ha repetido más de lo que Playo Martín pudo imaginar al iniciar el modelo de intercambio. “Al principio teníamos gente haciendo colas, afortunadamente nos hemos organizado mejor”.
Aunque aparentemente sencilla, la idea de Playo y sus compañeros  los convierte en grandes luchadores porque de ellos no ha salido la rendición ante una mala situación económica, sino la innovación y la apertura de nuevas fronteras. Sin duda, muchos deberían tomar nota y visitar este local de intercambio que de la crisis ha hecho una oportunidad vestida de historias y textos increíbles al alcance de todos.

 

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