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Abajo barreras

  • Por  Texto: F. Gimeno/José Aldeguer
Abajo barreras

Lentitud en la eliminación de obstáculos que faciliten la movilidad, el desplazamiento y la comunicación de personas con discapacidad.


La discapacidad es sólo una condición de vida, no es una limitación. Pero si el entorno que nos rodea pone obstáculos para el desempeño de actividades sociales, laborales o personales se convierte en una limitación con mayúsculas. Como lo son las barreras arquitectónicas, que son aquellas partes de una construcción que impiden o dificultan la circulación con seguridad de personas con alguna discapacidad física o sensorial, como una escalera o el borde de una acera.

 

Veinte años después de la aprobación de la Ley de accesibilidad y supresión de barreras físicas y de la comunicación de la Comunidad Autónoma de Canarias (Ley 8/ 1995 de 6 de abril) aún queda mucho trabajo por hacer. Al menos en Lanzarote, donde residen más de cinco mil personas con algún tipo de discapacidad, según un estudio realizado por el Centro de Datos del Cabildo en 2003 sobre discapacidad. Aceras estrechas, bordillos demasiado altos, rampas con excesiva inclinación, falta de acceso a establecimientos comerciales, pavimento irregular o coches invadiendo aceras son una tónica general en cualquiera de los núcleos urbanos de la Isla. Ni siquiera la capital, Arrecife, lidera la eliminación de barreras arquitectónicas para conseguir una ciudad para todos en la que todos puedan moverse libremente. Prueba de ello son los obstáculos que se encuentran las personas con alguna discapacidad física o sensorial que quieren realizar sus gestiones cotidianas en centros oficiales, ir de compras, ir al cine, pasear o llevar a sus hijos al parque.

  

Carrera de obstáculos

 

Lo comprueban a diario los usuarios de la Asociación Tinguafaya, una ONG dedicada al ocio y el tiempo libre de personas con discapacidad. Sus salidas a la calle Real, al Charco de San Ginés, a la Ciudad Deportiva o al Centro de Mayores de Arrecife dan fe de las numerosas barreras arquitectónicas que tienen que sortear. “En muchos sitios no hay rampas o las que hay son muy pronunciadas, casi todo son escalones y se necesitan dos monitores para poder subir las sillas de ruedas”, resalta Jerónimo Padrón Cubas, presidente de esta asociación, especializada en programar actividades de interior o exterior.

 

Tinguafaya está a punto de cumplir 15 años de vida y en todo este tiempo “no se han visto progresos patentes”. Por eso Jerónimo Padrón resume todas las posibles reivindicaciones en una sola petición: “que se cumpla la Ley y que el Gobierno de Canarias y los Ayuntamientos no concedan ninguna licencia de construcción que no cumpla con lo obligado en materia de accesibilidad, además de acondicionarse todo lo que se pueda, desde los parques hasta las viviendas que así lo permitan”. En este sentido, lamentó que se sigan concediendo licencias sin que se contemplen estas actuaciones “porque luego una vez que está hecha la obra no la vas a romper para hacerla de nuevo y eso es lo que suele pasar”, dijo.

 

Ligia Molnar, coordinadora de la Asociación Creciendo Yaiza, coincide con Padrón en que se están haciendo “cositas pero insuficientes” para que las personas con discapacidad puedan acceder a donde quieran como el resto. Con apenas tres años de vida, Creciendo Yaiza, asociación creada por un grupo de padres con niños con diferentes tipos de discapacidad, trabaja también para reducir barreras. “En Playa Blanca se ha hecho algo en el parque infantil, pero de poco sirve que se adapte una hamaca si no se puede acceder por el picón”. Según esta madre, Playa Blanca tiene mucha tarea pendiente en accesibilidad. “Es habitual encontrar aceras cortadas con un muro que te obligan a dar un rodeo, las zonas nuevas presentan problemas en los acabados, los bordillos son muy altos y muchos pasos de peatones tienen rebajado un bordillo y el otro no”.

  

Viviendas tuteladas para una vida independiente

  

Frente a los problemas que día a día tienen que sortear estas personas para poder normalizar su vida hay otra cara de la moneda. Y es que Lanzarote podría llegar a convertirse en un referente mundial como destino turístico para personas discapacitadas. Así lo cree el presidente de la Fundación Disgrup, Guillermo Egido, y por eso lleva más de dos años colaborando con el Cabildo y las asociaciones insulares de discapacitados Tinguafaya, Adislan y Creciendo Yaiza. En su opinión, Lanzarote reúne las condiciones adecuadas para acoger turistas y deportistas discapacitados físicos y sensoriales. Basa sus afirmaciones en la baja densidad de población, la accesibilidad en los núcleos turísticos, y en el buen clima que hay durante todo el año, un valor añadido que invita y permite realizar actividades al aire libre prácticamente todos los días del año. “En Barcelona, donde vivo, puedo ir en mi silla de ruedas a donde quiera, puedo coger el autobús, el metro, el tranvía, pero el clima te obliga a encerrarte en casa una vez que has terminado tus tareas cotidianas. Lanzarote reúne unas características muy buenas para las personas con discapacidad por el propio modo de vida que hay aquí”. Aunque reconoce que hay mucho por hacer en accesibilidad, en su opinión “no es difícil hacerlo, y si así se hiciera Lanzarote podría convertirse en la isla más accesible a nivel mundial y destino turístico de referencia para las casi 40 millones de personas discapacitadas que viven en Europa”.

   

Propuestas al Cabildo

 

La Fundación Disgrup planteará este mes de febrero un nuevo proyecto al Cabildo de Lanzarote para mejorar y facilitar la vida diaria de las personas con discapacidad: la construcción de un bloque de apartamentos tutelados. Este tipo de viviendas tuteladas prestan unos servicios básicos que permiten a personas con gran discapacidad física, intelectual y sensorial poder vivir solas, ya que cuentan con asistencia, apoyo, supervisión y otras facilidades para la convivencia en comunidad.

 

Según explica Guillermo Egido, la Fundación que él preside tenía previsto presentar este proyecto a la Junta de Andalucía, pero cree que Lanzarote reúne muchos puntos a su favor para conseguir fondos de la Unión Europea, del Estado español y del Gobierno de Canarias para su realización. “El proyecto está bastante avanzado, sería un bloque único, y lo que necesitamos del Cabildo es la cesión del suelo, ya que la construcción y el mantenimiento se haría con subvención de la UE. Las viviendas tendrían régimen de alquiler social”.

 

Paralizado el lado izquierdo de su cuerpo, Guillermo Egido necesita ir en silla de ruedas para moverse. En un chequeo rápido de la Isla, de la que se enamoró la primera vez que vino de vacaciones y la vio como el lugar idóneo para gente discapacitada, califica la movilidad en Arrecife como “misión imposible”, considera aceptable Puerto del Carmen, a pesar de las pendientes insalvables que tiene este núcleo turístico, aplaude las mejoras realizadas en Costa Teguise ”aunque inacabadas” y suspende a Playa Blanca porque entiende que el Ayuntamiento no ha puesto suficiente énfasis en rebajar bordillos ni en acondicionar rampas en las aceras. “Con todo, se puede mejorar muchísimo”. Todo es cuestión de voluntad.

 

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