Un valor llamado timple
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Destacadas figuras de la música canaria defienden y relanzan la aportación del timple a la cultura con un nuevo y ambicioso proyecto que recorre las islas
A estas alturas del camino el timple ha dejado de ser meramente un instrumento festivo, protagonista y mandamás de todas las parrandas, para convertirse en seña de identidad de la cultura popular canaria. Sus notas transmiten emociones, recuerdos, tradición, valores, en definitiva, raíces. Este pequeño camellito, como se reconoce por la forma jorobada de su caja, no deja de crecer y expandirse, y en los últimos años ha dignificado su nombre en toda su extensión. Timple es evolución pero es sin duda esmero. La dedicación de muchos músicos, historiadores y conocedores del instrumento que aportan cada día su granito de arena para hacer de éste un referente internacional. Son inconformistas, pero sobre todo revolucionarios por su manera de entender y proyectar la música del archipiélago. José Miguel Duque en Lanzarote, Ángel Campos de La Gomera y Suso Morán desde Gran Canaria impulsan, crean y forman Proyecto Timple. “Proyecto Timple nace como un lugar donde nuestro instrumento tenga todo el protagonismo, la idea inicial parte de tres amigos dispuestos a trabajar en la creación de contenidos didácticos con la inestimable ayuda de muchísimos colaboradores”, aseguran. Por el momento, el proyecto no tiene un representante en cada isla, pero cabe destacar que los primeros trabajos se han comenzado en Lanzarote. “En Lanzarote tenemos la gran suerte de contar con magníficos músicos: José Vicente Pérez en Tías, Toñin Corujo en Arrecife, están haciendo un trabajo extraordinario desde el punto de vista docente con las nuevas generaciones y todo sin abandonar su faceta musical. Alexis Lemes, Gabriel García, Rayco Hernández, Domingo Curbelo y muchos otros que vienen también con paso firme demostrando que el timple tiene mucho recorrido aun”.
El peso de la insularidad
El mundo del timple,-artesanos, artistas ejecutores, creadores-, está afectado al igual que la cultura por nuestra insularidad, y en muchos casos por la dificultad al acceso de todas las propuestas relacionadas con su evolución, mantenimiento y desarrollo. Es un reto de futuro eliminar los desequilibrios entre las islas capitalinas y las no capitalinas. “Poco a poco se están produciendo acercamientos y reuniones que implican cada vez más a todos los profesionales del sector, por lo que se estarán dando los pasos adecuados para sentar, en base a prioridades, el camino a seguir. Conseguir un mayor respaldo de las instituciones será una consecuencia de dicha unión”, apuntan desde Proyecto Timple. Sin embargo, en tiempos de crisis el apoyo institucional es cada vez más austero. “En estos momentos de crisis a todos los niveles, públicos y privados, la primera víctima es la cultura, y por ende, todos los proyectos relacionados ven mermadas sus asignaciones. El mundo del timple no es ajeno a esta realidad”. Hace falta un importante esfuerzo para valorar el timple y aquello que lo rodea en su justa medida. De hecho, las instituciones de Lanzarote deben seguir apostando por un valor seguro llamado Timple. “De todos es sabido que gran parte de la historia de este instrumento surge aquí. Los mejores instrumentos salieron de Teguise de la mano de Simón Morales Tavío entre 1925 a 1967, cuando falleció. La saga la continuó su hijo Esteban Morales que nos dejó recientemente. Hemos tenido artesanos tan geniales como Juan Lemes, que desgraciadamente acaba de morir, y otros que en la actualidad pasean su extraordinaria experiencia por todas las islas como son Vicente Corujo, Alberto Ortega Chirino, Antonio Lemes, Sixto Viñoli y Hermanos Cabrera. Así que, las instituciones de Lanzarote deben ser conscientes del enorme patrimonio que poseen entre artesanos y músicos”, sostienen. Un buen paso sería dedicar un espacio importante dentro de la Feria de Artesanía en Mancha Blanca, que se celebra en Tinajo coincidiendo con las celebraciones en honor a la patrona de la isla, y convertirla en referente a nivel regional. También el Museo del Timple podría replantear su concepto. “Nos consta que se está trabajando en base a un programa de actuaciones una vez al mes. Lanzarote tiene la gran suerte de tenerlo, pero es verdad que está infrautilizado, se podría complementar con una serie de actividades encaminadas a acercarlo aún más a nuestros niños, jóvenes y adultos, a través de talleres, cursos y diversas actividades relacionadas con la construcción, historia, enseñanza y conservación del Timple. Por otro lado, llega poco o muy poco a las otras islas y consideramos que el Museo debería convertirse en un referente para todos los canarios.
Presente y futuro
El timple desde finales de la década de los cuarenta del siglo pasado no ha hecho más que crecer. Hoy goza, con el advenimiento de las nuevas tecnologías y una mayor preparación en su docencia de una salud envidiable. El Timple ha ido evolucionando a través del tiempo. Su utilización solamente como instrumento acompañante hasta hace algunas décadas permitió que se convirtiera en el instrumento identitario del pueblo canario. Con el paso del tiempo ha cambiado su fisonomía a medida que los intérpretes fueron aplicando nuevas técnicas de ejecución. “Hoy podemos ver que se puede estudiar su faceta de instrumento solista o de concierto y nuestro apoyo iría encaminado a su inclusión en las escuelas, institutos, y conservatorios canarios para su estudio de forma reglada, en cuanto a lo musical, pero también en cuanto a su construcción debería incluirse en un ciclo formativo de grado medio y superior”, indican los expertos. El futuro del instrumento y sus ejecutores no está escrito pero sí sabemos que el presente es muy halagüeño.