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Agroecología y turismo sostenible

La Sociedad Agraria de Transformación (SAT) El Jable promueve el cultivo ecológico y la conservación de los suelos para las generaciones futuras

 

Texto/Fotos: F.Gimeno

 

SAT (Sociedad Agraria de Transformación) El Jable es una cooperativa integrada por algo más de cuarenta agricultores de Lanzarote repartidos por toda la isla que defiende la agroecología y la soberanía alimentaria como principios básicos de su modelo productivo. En otras palabras, defienden la agricultura que tradicionalmente se ha venido desarrollando en Lanzarote, mayoritariamente de secano y libre de productos fitosanitarios y fertilizantes y de aguas regeneradas que a la larga pueden deteriorar los suelos y la calidad de los alimentos.

 

Desde la cooperativa SAT El Jable se trabaja también por abrir un marco de diálogo entre los agricultores, la Administración y el sector turístico, dado que en opinión de Ascensión Robayna, miembro de la cooperativa, hasta la fecha el sector primario ha sido ninguneado a favor de un turismo considerado la gallina de los huevos de oro, mientras que a los agricultores no se les ha formado ni informado sobre la forma de proceder en su actividad económica en un territorio insular como éste, con recursos limitados de suelo y agua. Además de desarrollarse en un espacio que es Reserva de la Biosfera, más recientemente Geoparque, y formar parte de la Red Natura 2000. Distinciones que deberían garantizar la sostenibilidad económica, social y medioambiental.

 

Desarrollar el sector primario es el objetivo de este proyecto colectivo que quiere transformar la dependencia alimentaria del exterior que tiene Canarias, actualmente del 90%, con el fin de reducir no sólo la huella alimentaria de carbono, sino procurar una cultura de la suficiencia. “Se nos dice constantemente que si el barco que nos trae alimentos no viene, en 24 horas podemos estar desabastecidos. Y nosotros decimos pues desarrollemos el sector primario”.

 

Además de conformar un paisaje natural, singular y único que proporciona un valor añadido al turismo, “está testado que la agricultura tradicional de Lanzarote es perfectamente sostenible”. Desde SAT El Jable se reclama mayor implicación de la Oficina de la Reserva de la Biosfera y del Cabildo de Lanzarote para desarrollar un turismo sostenible en base a un sector primario sostenible, donde ambos confluyan y vayan de la mano. Si el clima y el paisaje ya están ahí gracias a la naturaleza, Lanzarote como destino turístico tiene que aportar el valor de su sector primario y convertirse en destino ecogastronómico. Por eso, Ascensión Robayna cree imprescindible que se propicie la colaboración entre el sector turístico y el sector primario local, y qué mejor punto de partida que este año 2017 catalogado como Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo.

 

Recuperar aljibes y maretas

 

Es inconcebible, según Robayna, que en los veinte años de vida de la Reserva de la Biosfera no se haya trabajado codo con codo con los agricultores que tienen sus fincas en zonas protegidas para concienciarles de cómo desarrollar su actividad sin molestar a las aves cuando están criando, por ejemplo. O cómo evitar que la recogida de papa cría se lleve por delante los huevos puestos por corredores saharianos.

 

“Los agricultores necesitan formación sobre estas figuras de protección y conocimiento sobre técnicas de cultivo que no degraden los suelos, nuevas maquinarias que faciliten el trabajo y más cooperativismo para que la transmisión de conocimientos sea más fluida y eficaz. Y menos cursos de manipulación de productos fitosanitarios”.

En este contexto, desde SAT El Jable se demanda la recuperación de aljibes y maretas en desuso que perfectamente podrían acumular el agua de lluvia que por muy poca que sea al año (una media de 140 litros por metro cuadrado), podría permitir a los agricultores usar la almacenada en lugar de la regenerada.

 

Agricultura en La Geria y en El Jable

 

Ejemplos de agricultura tradicional sostenible sobre la que se está introduciendo nuevos modelos productivos son La Geria y El Jable. En el caso de la Geria, donde mayoritariamente se cultiva vid, los enarenados naturales ocupan una superficie de 39,3 kilómetros cuadrados mientras que los artificiales ascienden a 139,4 kilómetros cuadrados. Desde esta cooperativa se promueve una viticultura ecológica, socialmente justa y económicamente viable. Actualmente de las 1.500 hectáreas cultivadas en La Geria, 150 hectáreas son ecológicas.

 

El Jable, por su parte, ocupa 89,2 kilómetros cuadrados. De una riqueza biológica extraordinaria, se trata de un ecosistema desierto lleno de vida. Y como explica Robayna, quien recientemente ofreció una charla en el teleclub de Soo organizada por el colectivo Desert Watch, “la agricultura que se hace en El Jable es de diseño efímero. El agricultor va, despeja, planta bardos, pero cuando recoge y retira los bardos, el propio viento y la arena lo convierten de nuevo en naturaleza. El Jable no es sólo batatas”, añadió.

 

Además de ser dos zonas productivas, son dos ejemplos de paisajes agrícolas que encajan perfectamente con los principios de la Red Natura 2000, que busca la armonía de los diferentes espacios, algo que defiende SAT El Jable para Lanzarote, donde la agricultura es parte del paisaje que atrae al turista.

 

Agricultura y protección de aves son compatibles

 

Formar parte de la Red Natura 2000 puede suponer una oportunidad para mantener y revitalizar actividades tradicionales que se desarrollan en los espacios y que son determinantes para su mantenimiento, además de una oportunidad para avanzar en prácticas y modelos más sostenibles. De hecho, las actividades agrícolas que favorezcan la conservación de la biodiversidad en estos espacios pueden tener beneficios económicos y sociales.

 

Ponemos como ejemplo Castilla-La Mancha. Allí también existen amplias zonas esteparias en las que habitan avutardas y alcaravanes. En estos días se ha puesto en marcha un proyecto denominado LIFE “Estepas de la Mancha”, que tiene por objeto distinguir los productos cosechados bajo parámetros ambientales y en sintonía con la conservación de aves. A esta iniciativa se han sumado 300 agricultores de medio centenar de pueblos comprometidos con desarrollar prácticas agrarias sostenibles que les permita comercializar un producto diferenciado bajo la marca Red Natura 2000.

 

De esta manera, los agricultores que no usan plaguicidas ni herbicidas serán premiados con una marca de calidad ambiental que se comercializará en ferias internacionales. La iniciativa abarca cultivos de herbáceos y legumbres, fundamentalmente, que son los que más relación tienen con las aves para la cría y alimentación de las mismas, pero también se extiende al cultivo de vino y aceite.

 

Este proyecto está impulsado por la Fundación Global Nature y cuenta con el apoyo del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente a través de la Fundación Biodiversidad y de los ayuntamientos de la zona. A los agricultores se les enseñan prácticas sostenibles tanto en sus labores agrarias como a la hora de proteger las aves, el respeto de las zonas protegidas, tratamientos ecológicos de plagas, rotación de cultivos, y otros recursos para que las aves tengan hábitats confortables.

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